miércoles, 16 de septiembre de 2015

Fiesta del PCE 2015. Cultura de Asalto.

la Chinoise, Godard, 1967
Si pensamos en la relación entre cultura y política, por desgracia, lo primero que suele venir a nuestra cabeza es un grupo de artistas convencionales apoyando con alguna canción de dudoso gusto a un partido más convencional aún. Una manifestación de la concepción de la mercantilización, tanto de la cultura como de la política, propia de una época donde sólo cuenta la inmediatez y lo espectacular.

Pero no siempre ha sido así ni siempre tiene que serlo. En el acto “Cultura de Asalto” que se celebrará en la Fiesta del PCE 2015 (Sábado 19 de 12 a 13:30 en la carpa por la unidad popular Jaime Ballesteros) pretendemos adentrarnos en los vínculos entre cultura y acción política desde una óptica marxista.

A modo de adelanto planteamos aquí algunas de las cuestiones, muchas de ellas tratadas de forma superficial y con cierta dejadez, ya que eso llamado la cultura se suele considerar -incluso desde las posiciones políticas más avanzadas- como parte tan sólo del esparcimiento o en el mejor de los casos un complemento “agradable” a las tareas militantes.

La cultura, nunca se nos debería olvidar, es aquello que hace a nuestro mundo comprensible, la que nos explica como personas y la que ha puesto palabras, imágenes o notas a los sentimientos de rebelión a lo largo de la historia. Pero la cultura también es lo que mantiene el orden establecido antes incluso que las porras y los tanques.

Convendría analizar a la figura del trabajador cultural, esa útil idea que define al creador más allá del enfoque individual, aislado y producto de un alma genial y lo lleva a ser partícipe de un momento y un lugar, siempre en relación dialéctica con su entorno socieconómico.

Qué ha sido de las trabajadoras culturales en un mundo donde los derechos de autor han sido hechos añicos por las nuevas formas de distribución de contenidos ¿Era por contra la pasada configuración industrial óptima para su profesionalización y el desarrollo de mensajes críticos?¿La justificación de la cultura como un fin en sí mismo es justificación también de condiciones laborales pésimas?

Por otro lado, en un entorno donde los creadores tienen muy difícil su profesionalización ¿Quién nos acabará narrando, quién cantará de nosotros en los tiempos oscuros?

Y qué es la Cultura de Asalto, cómo intervenir políticamente en una sociedad que rechaza por sistema los mensajes más nítidamente politizados ¿Sirve o debe servir la cultura para eso?¿Es el artista comprometido necesario, o tan sólo una trampa para reducir al gueto los mensajes espinosos para lo existente?¿Son necesarias las tácticas de significantes vacíos con una acción cultural audaz?

Lo que parece, de momento, es que no se crea hegemonía repitiendo la palabra hegemonía.

Trataremos estas y otras muchas cuestiones, para ello contaremos con:


Daniel Bernabé, escritor.
Eva Fernández, escritora.
Toni Esteban, periodista, bibliotecario
Jorge Diezma, pintor y editor de la revista cultural El Burro.