sábado, 30 de abril de 2011

Gigolá de Laure Charpentier

Gigolá
Laure Charpentier 
Editorial Cabaret Voltaire
Madrid, enero 2011
9788493664864

19,95€

Se busca chica joven de estética impecable, moral gélida y sexualidad arrolladora. Se mueve en la noche de Montmartre como si la hubiera inventado ella. Le gustan los coches deportivos, los bastones con empuñadura de pitón y los gemidos a cualquier hora del día. Si la ven déjense seducir desde la primera página, sobre todo si son mujeres.

Duquesa de La Salle - Tamara de Lempicka - 1925
Este libro comienza con una cita de la pintora polaca Tamara de Lempicka: "Vivo al margen de la sociedad, y las reglas de la sociedad normal no tiene legitimidad entre los marginales". Este libro es el repaso a un aspecto y un momento muy concretos, el París de principios de los sesenta donde se empezaron a recuperar antiguas formas de evadir los limites impuestos y aceptados por la mayoría. Narra la historia de Laure, trasunto de la autora, y su transfomación en Gigolá, una garçonne dedicada a una forma tangencial de prostitución homosexual, a un proxenetismo camuflado y a llevar una vida total ausente de condicionantes como el trabajo asalariado, los conflictos con la moral dominante y el reloj de pulsera como grillete en la muñeca.

El argumento sobre el que gira la historia es lo de menos, es un viaje sin término en el que se disfruta el propio recorrido, de hecho, cuándo la autora le proporciona un final presuntamente inesperado, novelesco en el peor sentido de la palabra, nos encontramos ante la peor parte en esta novela.

Lo fascinante radica en los juegos de poder entre Gigolá y sus amantes, la necesidad de agradar y mantener a su lado a su benefactora, controlar el ascenso de su protegida e intentar seducir a una renuente doctora. Ahí y en los múltiples pasajes de sexo explícito, del que se escribe sin imaginarlo, solo accediendo a los archivos de momentos de deseo incontenible. Esos o los que se utiliza el cuerpo como hipoteca.

Probablemente sea esa una de las principales contradicciones expuestas, como alguien que persigue su libertad a todos los niveles, el poder llevar una vida plena en todos sus ámbitos, acaba viéndose atrapada en la manipulación constante para mantener unas relaciones de vasallaje de ida y vuelta.

Si les apetece leer sobre alguien que utiliza la estética como un bisturí afilado, su cuerpo como un arma cargada a punto de disparar y además, anda por unas calles que hace unas décadas fueron uno de los mejores lugares para perderse de uno mismo, tienen unas cuantas cientos de páginas para dar cobijo a sus deseos. Eso sí, antes de ir a la librería saquen lustre a sus zapatos, por favor.

martes, 26 de abril de 2011

América, de Vladimir Maiakovski

América
Vladimir Maiakovski
Editorial Gallo Nero
Madrid, 2011
9788493793296
16€

El extrañamiento como una de las bellas artes, o como el poeta de la revolución rusa disecciona de forma afilada el nuevo mundo.

Caminen, como ejercicio, por su ciudad, por las calles que transitan a diario, compren el pan donde lo hacen habitualmente, bájense en su parada de metro o simplemente vuelvan a sentarse en ese banco del parque que les gusta. Ahora hagan todo esto y traten de imaginar que no son de ese lugar, que acaban de llegar, que ese semáforo en el que encienden el cigarro no les pertenece. Poco a poco irán aflorando los detalles más inusuales, los pliegues que solo se ven al microscopio, la realidad tomará un color nuevo. Ahora piensen que son el poeta más libre y vanguardista de la Rusia revolucionaria y que hacen un viaje a Méjico y Estados Unidos en 1925. Más o menos les saldría el libro del que hablamos.

América despierta estas sensaciones desde las primeras páginas, desde el viaje en barco a través del Atlántico. La visión de un  hombre que observa todo desde la curiosidad más infantil pero que además reflexiona sobre ello con sagacidad y asombro, con cantidades enormes de humor del bueno, del que casi no se percibe, del que emana la sonrisa. 

Hay pasajes, sobre todo en Méjico, en los que la propia realidad crea el absurdo:

"En México, un conductor no es responsable por las lesiones ocasionadas, (¡Haber ido con más cautela!), por eso el término medio de vida sin lesiones es de diez años. Todo el mundo tiene accidentes al menos una vez cada diez años. Por supuesto, hay gente que aguanta 20 años sin ser atropellada, pero lo hace a costa de los que sufren atropellos cada cinco años"

Este libro es también una guía para los amantes del retrofuturismo. La constatación de como la electricidad (por la que el autor siente un asombro permanente) y la tecnología civil estaban cambiando el paisaje de Nueva York de forma constante en esos tiempos, en los que las construcciones eran derribadas cada pocos años para hacerlas aumentar de tamaño. O como el transporte subterraneo podía trasladarte de un edificio a otro sin pisar un solo centímetro de calle. Hay incluso anécdotas históricas, como el descubrimiento de los primeros pasos de cebra:

" Como siempre sucede en las provincias, la administración había dejado volar su fantasía: unas rayas blancas sobre el asfalto indicaban lugares exactos de cruce para peatones (cosa que no he visto jamas ni tan siquiera en Nueva York)"

Por supuesto la geografía humana tampoco pasa desapercibida al ojo de Maiakovski. Inmigrantes de todas la nacionalidades abriéndose paso en el laberinto de asfalto, sindicatos, huelgas y manifestaciones inéditas en los EEUU actuales, historias absurdas de gente que gana tanto dinero en tan poco tiempo que crea las costumbres más disparatadas. Y por supuesto el americano medio, con su confianza en el dolar, su adhesión incondicional a la tradición conjugado con su desconocimiento de casi todo, calles por las que un día transita una logia masónica, una procesión católica irlandesa o el Ku Kux Klan. Millonarios senectos que publican anuncios en periódicos en los que se ofrecen a "adoptar" a jovencitas de 16 años. "No hay un solo país que suelte tanta palabrería ética, sublime e idealista, como los Estados Unidos"

Lean este libro como una guía histórica de costumbres, un libro de curiosidades sociológicas, una nueva faceta de un tipo imprescindible en la cultura de vanguardia, leanlo como quieran. Pero sobre todo no olviden volver a observar la realidad como si fuera la primera vez que la ven, la experiencia diaria será entonces extraordinaria.

lunes, 25 de abril de 2011

Bienvenidos a los días de latitudes perdidas.


Hace unos días me levanto, acostumbradamente tarde, y tras encender el cigarro y tocarme la cabeza moviendo mi pelo modelo selva ecuatorial decido mirar por la ventana. Lo primero que encuentro al otro lado del cristal es un anuncio enorme, de esos que cubren andamios de supuestas obras en fachadas. Aparecen unos chicos sonrientes, estudiadamente desaliñados, guapos sin pretenderlo, asquerosamente actuales. No recuerdo ni la marca a la que representaban ni la ingeniosa frase que daba pie al gigantesco cartel, pero decía algo como: "éstos son los chicos americanos del siglo XXI". O quizá no dijera nada de eso, de lo que estoy seguro, absolutamente, es de la cantidad de maldades y blasfemias que pude soltar mientras me dirigía a la ducha. Se perdieron todas, siempre hay que tener un sitio donde escribir, un sitio donde la gente te pueda leer.

Un poco de eso había en La Aurora Moderna, el blog que estuve escribiendo los últimos cuatro años, un pequeño intento de poner orden en un mundo tan baboso como el que nos ha tocado vivir. Pero también había obsesiones personales, engrandecimiento de todo lo que me gustaba, mitificación de los acontecimientos más usuales. Por otra parte también había centenares de líneas escritas con las que ya no me sentía cómodo. Primera razón por la que empezar este "Días Asaigonados".

Otra de las razones es la publicación de mi primer libro, "De Derrotas y Victorias", la necesidad de tener un espacio propio como escritor, una página personal en la que ubicarme. Supongo, espero, deseo, que alguien lea las ochenta y pico páginas de cuentos y la curiosidad le traiga aquí.

Nada especialmente original. Un blog donde hablarles de los grandes descubrimientos, seguir narrando la épica de la vida y los hostiazos que nos damos de vez en cuando, poner en su sitio a quien se lo merezca. Una pestaña para el libro, los datos más esenciales del mismo y las novedades que acarrea cualquier lanzamiento. Otra para la repercusión que los chicos de la prensa nos quieran dar, no como onanismo gratuito (o sí), si no como la constatación de que en esta sociedad se necesita una mínima atención mediatica para que tu trabajo no acabe en un sucio almacen en dos meses. Me pareció de justicia dedicar un mínimo espacio a algunas buenas ideas que rescaté de La Aurora. Por último los enlaces (amigos, si no aparecen será por olvido, no por maldad, recuérdenmelo vía mail) y una pequeña biografía sobre el tipo que les escribe estas líneas.

Por último los créditos. Días asaigonados es el título de un cuento que pueden encontrar en el libro. Hace referencia a esos momentos de la vida en la que la brújula anda algo rota y acabamos haciendo cosas que no queremos, que nos cuestan la salud y la estabilidad, pero que a la larga nos valen para darnos más cuenta de quien somos, o al menos que no queremos ser. La expresión es original y única, tanto como su creador, un amigo y figura ya mítica en la escena nocturna madrileña y el mundo mod, Rodolfo Merino, con el que seguro alguna vez se han cruzado, aunque sea en esas extrañas distancias de la noche. Y que mejor que recurrir a este concepto único para movernos por estos días tan confusos sobre los que nos ha tocado escribir.

Poco más, les espero ver por aquí al menos tres o cuatro veces al mes, estaremos vigilando...