martes, 25 de octubre de 2011

Cinco razones para amar a The Knack


#1.- Por ser una estupenda introducción al Free Cinema, en su vertiente más pop pero no menos crítica con el stablishment de la sociedad británica. Dirigida por Richard Lester en 1965, El knack y como conseguirlo, cuenta la historia de una chica de provincias recién llegada a Londres y de un joven maestro de escuela con escaso éxito con las féminas. Al final acaban juntos, pero para saber cómo y por qué tenéis que ver la película.

#2.- Por tener un ritmo y una narración visual sorprendentes hasta hoy mismo. Esta película es un experimento comprensible, se apuesta por nuevas formas de ver el mundo, pero al final el espectador comprende lo que se le ha querido contar a través de las imágenes. Tiene escenas como la de las puertas que por si solas justifican el romper con todo lo anterior. Es posible que el resultado final conjunto se encuentre por debajo de otros clásicos de la época, pero quien no arriesga no avanza. ¡Ah! por cierto, para los que denigran este tipo de cintas, gano la Palma de Oro en Cannes.

#3.- Por su banda sonora. Jazz Moderno compuesto por John Barry, una música perfectamente adaptada al momento, 1965, puente entre el Londres Mod y la época del colorista Swinging.

#4.- Por Rita Tushingham, la actriz que ven en el cartel promocional francés de ahí arriba, extrañamente guapa, perdida, como si se hubiera caído de una nube en medio del caos. Qué de chicas corrientes y arrebatadoras dio el free cinema.


#5.- Por el personaje de Tolen (Ray Brooks), perfecto mocker motorizado, zapatos winklepickers, traje negro ajustado y mucho mojo. Lo bueno del asunto es comprender que significa este nuevo elemento, no es importante por su profesión, su status o su clase, es lo que es por él mismo, por la construcción de una identidad al margen de lo establecido. Puede que sea poco, puede que no acabe muy bien, pero es mejor que hundirse en la miseria cotidiana. Además se liga, entre otras muchas, a Jane Birkin.