lunes, 25 de abril de 2011

Bienvenidos a los días de latitudes perdidas.


Hace unos días me levanto, acostumbradamente tarde, y tras encender el cigarro y tocarme la cabeza moviendo mi pelo modelo selva ecuatorial decido mirar por la ventana. Lo primero que encuentro al otro lado del cristal es un anuncio enorme, de esos que cubren andamios de supuestas obras en fachadas. Aparecen unos chicos sonrientes, estudiadamente desaliñados, guapos sin pretenderlo, asquerosamente actuales. No recuerdo ni la marca a la que representaban ni la ingeniosa frase que daba pie al gigantesco cartel, pero decía algo como: "éstos son los chicos americanos del siglo XXI". O quizá no dijera nada de eso, de lo que estoy seguro, absolutamente, es de la cantidad de maldades y blasfemias que pude soltar mientras me dirigía a la ducha. Se perdieron todas, siempre hay que tener un sitio donde escribir, un sitio donde la gente te pueda leer.

Un poco de eso había en La Aurora Moderna, el blog que estuve escribiendo los últimos cuatro años, un pequeño intento de poner orden en un mundo tan baboso como el que nos ha tocado vivir. Pero también había obsesiones personales, engrandecimiento de todo lo que me gustaba, mitificación de los acontecimientos más usuales. Por otra parte también había centenares de líneas escritas con las que ya no me sentía cómodo. Primera razón por la que empezar este "Días Asaigonados".

Otra de las razones es la publicación de mi primer libro, "De Derrotas y Victorias", la necesidad de tener un espacio propio como escritor, una página personal en la que ubicarme. Supongo, espero, deseo, que alguien lea las ochenta y pico páginas de cuentos y la curiosidad le traiga aquí.

Nada especialmente original. Un blog donde hablarles de los grandes descubrimientos, seguir narrando la épica de la vida y los hostiazos que nos damos de vez en cuando, poner en su sitio a quien se lo merezca. Una pestaña para el libro, los datos más esenciales del mismo y las novedades que acarrea cualquier lanzamiento. Otra para la repercusión que los chicos de la prensa nos quieran dar, no como onanismo gratuito (o sí), si no como la constatación de que en esta sociedad se necesita una mínima atención mediatica para que tu trabajo no acabe en un sucio almacen en dos meses. Me pareció de justicia dedicar un mínimo espacio a algunas buenas ideas que rescaté de La Aurora. Por último los enlaces (amigos, si no aparecen será por olvido, no por maldad, recuérdenmelo vía mail) y una pequeña biografía sobre el tipo que les escribe estas líneas.

Por último los créditos. Días asaigonados es el título de un cuento que pueden encontrar en el libro. Hace referencia a esos momentos de la vida en la que la brújula anda algo rota y acabamos haciendo cosas que no queremos, que nos cuestan la salud y la estabilidad, pero que a la larga nos valen para darnos más cuenta de quien somos, o al menos que no queremos ser. La expresión es original y única, tanto como su creador, un amigo y figura ya mítica en la escena nocturna madrileña y el mundo mod, Rodolfo Merino, con el que seguro alguna vez se han cruzado, aunque sea en esas extrañas distancias de la noche. Y que mejor que recurrir a este concepto único para movernos por estos días tan confusos sobre los que nos ha tocado escribir.

Poco más, les espero ver por aquí al menos tres o cuatro veces al mes, estaremos vigilando...